A las 7 estabamos desayunando y un rato despues nos fuimos a Yosemite.
Rebeca se puso al volante, con Begona de copiloto, y decidio que lo mejor para entretenerse era preguntarle por todos y cada uno de los carteles que iban saliendo a su paso: que si que pone el verde, que si quien es ese que hace ese gesto, que si que pone en ese cartel que pone Bienvenido a..., en fin, que si no tuvimos bastante con su infructuosa busqueda de la casa de la serie "embrujadas", una nueva obsesion, a las que ya dedicare un post exclusivo.
A la hora de comer llegamos a Yosemite. El Parque es espectacular, tiene zonas que son una maravilla. Las famosas cascadas las vimos, pero agua cayendo, mas bien poca. A parte de eso, poco mas se puede decir, porque el sector "He nacido cansada" recorrio el parque entre el autobus y el coche; de andar, mas bien nada, si acaso ya lo dejamos para el retiro, que este no es parque para nadar. Asi que el Gran Capitan, la Pared y no se cuantas cosas mas son vaguedades que buscaremos en algun libro.
Llegamos al hotel y a Marta y a mi, por lo menos, nos dio tiempo a darnos un bano en la piscina, tras lo que nos fuimos a cenar y otras casi, casi ya a dormir. A esas horas algunas estaban tan cansadas que hasta unas gambas sin ningun tipo de sabor les parecieron que no estaban mal.
Rebeca se puso al volante, con Begona de copiloto, y decidio que lo mejor para entretenerse era preguntarle por todos y cada uno de los carteles que iban saliendo a su paso: que si que pone el verde, que si quien es ese que hace ese gesto, que si que pone en ese cartel que pone Bienvenido a..., en fin, que si no tuvimos bastante con su infructuosa busqueda de la casa de la serie "embrujadas", una nueva obsesion, a las que ya dedicare un post exclusivo.
A la hora de comer llegamos a Yosemite. El Parque es espectacular, tiene zonas que son una maravilla. Las famosas cascadas las vimos, pero agua cayendo, mas bien poca. A parte de eso, poco mas se puede decir, porque el sector "He nacido cansada" recorrio el parque entre el autobus y el coche; de andar, mas bien nada, si acaso ya lo dejamos para el retiro, que este no es parque para nadar. Asi que el Gran Capitan, la Pared y no se cuantas cosas mas son vaguedades que buscaremos en algun libro.
Llegamos al hotel y a Marta y a mi, por lo menos, nos dio tiempo a darnos un bano en la piscina, tras lo que nos fuimos a cenar y otras casi, casi ya a dormir. A esas horas algunas estaban tan cansadas que hasta unas gambas sin ningun tipo de sabor les parecieron que no estaban mal.

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